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En una economía siempre hay personas o empresas que por alguna
razón tienen ingresos mayores a sus gastos generando así un
excedente que ahorran para un consumo o inversión posterior.
El ahorro debe ser un componente obligatorio en
el presupuesto de familias y empresas. A nivel microeconómico el ahorro nos permite enfrentar
situaciones imprevistas o alcanzar objetivos de inversión o consumo
en el futuro y en el nivel macroeconómico, maximiza las posibilidades
de desarrollo de una país al generar financiamiento suficiente
y de largo plazo para la expansión de la capacidad productiva y
la infraestructura, lo que eleva la tasa de crecimiento económico
y el empleo.
Existe evidencia empírica, documentada en múltiples investigaciones,
que en las naciones con elevados niveles de ahorro, el crecimiento económico
es mayor que en aquellas con poco ahorro.
De ahí la doble responsabilidad de los bancos de cuidar la asignación
del crédito y garantizar su recuperación: 1) son los ahorros
de todas las familias y empresas y 2) son los recursos con los que eleva
el potencial de desarrollo económico y empleo del país.
Además de las políticas internas y las sanas prácticas
bancarias a nivel internacional, también existen leyes y regulaciones
que indican qué se puede hacer con los ahorros que captan los bancos
y las autoridades supervisan que se cumplan dichas disposiciones.
Adicionalmente, para proteger los recursos de los
ahorradores, como en la mayoría de las naciones desarrolladas, existe un seguro de depósito
que busca proteger a los pequeños ahorradores estableciendo un
límite a la cobertura que ofrece, en este caso en México
será en 2005 el equivalente a 400 mil UDIS.
En el pasado no muy lejano, la banca era el principal
administrador de los ahorros de la sociedad; sin embargo, múltiples factores como
la búsqueda de mayores rendimientos, las diversidad de necesidades
y una mayor competencia favorecieron el surgimiento de nuevos instrumentos
que gradualmente fueron desplazando a la banca como principal administrador
del ahorro.
¿Cómo puedo ahorrar?
Actualmente hay una gran variedad de instrumentos para satisfacer las
necesidades particulares de cada empresa o familia.
La capacidad de ahorro determina en buena medida el tipo de instrumento
que se debe elegir. Lo adecuado es asistir a un banco u otro intermediario
financiero para que un asesor lo oriente.
Es muy importante que seleccione una institución que esté regulada
y supervisada por las autoridades ya que de otra forma sus recursos podrían
correr riesgos innecesarios. Tenga cuidado, algunas opciones de ahorro
fuera de la regulación y supervisión de las autoridades
pueden ofrecer altos rendimientos, pero pueden poner en peligro sus ahorros.
A continuación se listan tan solo algunas de las opciones de ahorro
más comunes:
• Cuenta de ahorro
• Cuenta de cheques (con o sin intereses)
• Pagarés (a plazo)
• Sociedades de inversión
• Seguros
• Otros instrumentos de renta fija o variable
• Cuenta de la Afore (ahorro voluntario – ver restricciones de retiro)
Los servicios y tasa que estos instrumentos ofrecen
varían en
función del monto depositado, del plazo, del riesgo que se desee
asumir, entre otros.
Antes de tomar una decisión asegúrese de haber entendido
perfectamente las características del producto, de sus derechos
y obligaciones.
¿Qué documentos se requieren para
abrir una cuenta en un banco?
Por seguridad de los propios cuenta habientes y
por regulación
de las autoridades, los bancos solicitan en general la siguiente información
en original y copia:
• Identificación oficial vigente
•· Comprobante de domicilio
• Solicitud de apertura
• Referencias personales y/o bancarias
• Conocimiento de firma (en algunos casos)
• Mínimo de apertura (los hay desde
100 pesos)
• Mantener un saldo o mínimo o pagar una comisión
por administración
* En el caso de cuentas de cheques, el talonario de estos se entrega
posteriormente en el domicilio del titular.
* Para cuentas de niños: acta de nacimiento del niño e identificación
oficial vigente del padre o tutor.
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