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7 de septiembre de 2004
La Asociación de Bancos de México expresa su profundo
desacuerdo con las conclusiones, la metodología y la información
contenida en el estudio sobre Comisiones Bancarias elaborado por la
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los
Usuarios de Servicios Financieros. Asimismo, la ABM rechaza tajantemente
las afirmaciones que algunos medios nacionales y extranjeros atribuyen
al titular de la Condusef, Oscar Levín, en el sentido de la existencia
de colusión entre bancos para fijar los niveles de comisiones
por sus servicios.
En términos generales, la estructura de comisiones en cada país
está influida por muchos factores: volumen de operación,
grado de bancarización, eficiencia del sistema de pagos, costo
regulatorio, sistema legal, patrones de uso de la clientela y diversidad
de productos disponibles, entre otros. Para comparar acertadamente el
nivel de comisiones bancarias en México con el de otros países,
deben tenerse presentes todo el tiempo las diferencias tan sustanciales
que existen al respecto. Este no es el caso en el estudio de Condusef.
En particular, la Condusef señala que: “las comisiones
que se cobran en México, respecto de otros países, resultan
ser sensiblemente más altas, no sólo en cuanto a su valor
unitario, sino también cuando se compara por el nivel de ingreso
per cápita en cada uno de ellos”.
Al respecto, la ABM manifiesta que las comparaciones
del valor unitario de comisiones contenidas en el referido estudio
entre México
y otros países no son válidas.
Por una parte, las formas de cobro de los productos
y servicios bancarios varían de un país a otro, y el cobro integral del servicio
por lo general se realiza a través de varios conceptos (comisión,
tasa de interés, costo de anualidad, cobro por disposición,
etc.). Comparar puntualmente sólo uno de los conceptos lleva
a conclusiones erróneas respecto al costo total del servicio.
A manera de ejemplo, en las comparaciones presentadas
por la Condusef en cuanto al costo de la emisión de cheques, se señala
que el costo por cheque emitido en el banco mexicano es mayor que el
correspondiente al banco en Estados Unidos. Sin embargo, el estudio
no menciona que el cliente en Estados Unidos tiene que pagar una renta
mensual por la cuenta de cheques, misma que no se aplica en México,
lo que cambia radicalmente la comparación.
En cuanto a la tasa de interés que se cobra en las tarjetas
de crédito, en todos los países existe un gran rango de
tasas aplicables, las cuales se determinan en función del límite
de crédito autorizado, el perfil de riesgo del acreditado, las
promociones vigentes, y los servicios y atributos con que cuenta la
tarjeta, entre otros muchos factores. Cualquier comparación válida
debe considerar y ajustar por estos factores. En la comparación
presentada por Condusef, se utiliza la combinación de factores
que resulta en la mayor tasa de interés posible en México –o
incluso una superior a ésta-, y otra combinación distinta
de factores que arroja la menor tasa de interés posible en otros
países.
Por otra parte, las comparaciones internacionales
ajustadas que presenta la Condusef se hacen con respecto a países desarrollados, que
por definición tienen un ingreso per cápita sustancialmente
mayor al de México. En este sentido, comparar el nivel de comisiones
ajustado por el ingreso per cápita es necesariamente desfavorable
para la banca en México. Lo mismo sucedería para cualquier
industria en el país, aun si su precio en términos absolutos
fuera competitivo a nivel internacional. Por tanto, dicha comparación
ajustada carece de todo rigor analítico.
Por otra parte, la Condusef afirma que hay una “transformación
en el enfoque de negocio de los bancos, alejándose de la expectativa
de colocación de crédito productivo para orientarse ahora
hacia los medios de pago principalmente”.
Al respecto, los bancos de la ABM están impulsando activamente
el crédito en todos los sectores productivos, así como
entre las familias del país. Las últimas cifras disponibles
de crédito muestran la magnitud del esfuerzo realizado por la
banca en México. A julio, el financiamiento total vigente de
la banca mexicana al sector privado se está expandiendo a una
tasa anual de 14%; el dirigido a empresas crece 4%, mientras que el
destinado a hipotecas se expande al 18%. Finalmente, el crédito
al consumo está creciendo a una tasa anual de 47%.
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